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UNA IMAGEN UNA HISTORIA

Comprender y preguntarse son los impulsos que en las primeras jornadas del 2015 me hacen embarcarme en una nueva sección en mi página web. Ya sé que mi idea no es novedosa pero si son renovadas las ganas que me impulsan a asomarme al mundo natural y su riqueza, a la vez que destacar momentos culminantes de los esfuerzos que se llevan a cabo por su conservación.

Pero en esta ocasión no pretendo resaltar lo evidente, aquello de que una imagen vale más que mil palabras ya lo explica a la perfección. No obstante en ocasiones un explicación no está demás para desvelar una historia, un hallazgo con el que tropiezas repentinamente en el camino.

Hay encuentros esperados, tal vez muchos más momentos ansiados de lo que uno se atreve a reconocer en vista de lo que la realidad luego devuelve. Pero sobre todo lo que más me gusta de las exploraciones naturales son esas ocasiones singulares que surgen al paso sorprendiéndote siempre al revelarte una nueva historia…


En esta sección mostraré algunas de mis imágenes favoritas, técnicamente sencillas, que no necesitan de sofisticados equipos fotográficos pero que reflejan esos fenómenos fascinantes y únicos de la Naturaleza.


¿Me acompañas?

 

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ENERO 2015

Una serpiente de murciélagos

Recientemente navegaba por la Reserva Natural Caño Negro, un paraje remoto de Costa Rica por lo dificultoso de su acceso rodado y rico en vida salvaje gracias a que es alimentado por las aguas del río Frío. Y un encuentro fortuito con una familia de pequeños murciélagos me regaló un instante.

Caño Negro es una auténtica vena de vida no solo para el hombre sino para toda la naturaleza salvaje que habita alrededor de su curso fluvial. Frontera que marca la separación entre Costa Rica y Nicaragua y que, ante la bajada de sus niveles hídricos durante la estación seca, convierte a Caño Negro y el agua que conserva en un punto esencial para la vida salvaje mesoamericana. Sobre todo para las aves migradoras del continente que encuentran en sus aguas un merecido descanso antes de seguir su largo viaje.

El barco navegaba silencioso y muy cercano a la orilla no obstante fui incapaz de ver una colonia de murcielaguitos narigones posados en un árbol cenizaro. Admirado por el porte noble de este árbol de generosa copa que sustenta una sombra acogedora no reparé en esos pequeños bultitos castaños de su tronco, sobre los que me advirtió la mirada experta de mi guía local.

Era una colonia del pequeño murciélago de trompa descansando perfectamente camuflada entre las tonalidades marrones de la corteza. Solo una franja grisácea en zigzag en su espalda los delataba… y no es para menos pues es la estrategia que adoptan para defenderse mientras duermen, apenas separados unos milimetros entre sí, para así semejar en su conjunto una serpiente.

Canon 5D MKIII EF 24-70 f/4 L IS    1/60 seg.  f/6'3  ISO 500